MILEY CYRUS HACE HISTORIA CON SU UNPLUGGED

Miley Cyrus: MTV Unplugged - Fixed Show

Habrá quienes no sean conscientes del importante hito histórico que suponen los 37 maravillosos minutos que Miley Cyrus grabó para la MTV en forma de UNPLUGGED. Muchos de esos estúpidos que sólo tienen de Miley una imagen superficial dada por los programas de celebritis estarán sorprendidos de verla CANTANDO, sin fastos instrumentales, sin “escandalososos” espectáculos, sin filtros de la mesa de mezclas para “mejorar” la voz, sin postproducción. Los que ya la CONOCÍAMOS, más que nada porque ya la habíamos ESCUCHADO, no estamos sorprendidos: ya sabíamos que Miley CANTA, ya sabíamos que no necesita apaños o arreglillos técnicos, ya sabíamos que cuanto la acústica lo permite, ella sublima registros. Miley ya había cantado en acústico We Cant Stop y Wrecking Ball en el Saturday Night Live (entre otros), versioneado un tema de Lana del Rey. Miley ya había cantado Jolene en los Backyards, esas sesiones intimistas grabadas en el patrio trasero de su casa.

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El miniconcierto acústico de Miley Cyrus un acierto de inteligencia y sentimiento. Es una patada en la boca a quienes la acusan de estar desenfrenada, de haber perdido el rumbo, a quienes la compadecen porque la creen víctima de sus excesos, guardan una imagen tan estereotipada de ella que sólo la ven capaz de hacer twerking, sacar la lengua y montar “escándalos” (si es que en el s. XXI es escandaloso salir al escenario con lenceria). En plena cresta de la ola, dominando las redes y reinando en Vevo, colaborando con los “negros” más sobresalientes del momento (Pharrell, Mike Will, Snoop, Big Sean, Will.i.am) va y graba un concierto Unplugged retomando sus raíces de Nashville.

Decide arreglar sus canciones con un (son sus palabras) “country spirit”, escenifica un rancho, se acompaña de un “caballo” de trapo y humanos, viste de vaquero a sus músicos y coro y no contenta con rescatar nuevamente el tema Jolene de su madrina Dolly Parton, la homenajea vistiendo dos versiones Miley de dos trajes vaquero-fantasy.

Acierta Miley al arrancar su vaquerada con sin duda la canción más ranchera, 4×4 (una de mis favoritas), a su más puro estilo, saltarina, culo inquieta, refrescante y divertida, su lengua a todo trapo. Tierna y adorable en Get it Right, dulcemente procaz en Do my ThangMiley dio una muestra acústica de lo que será la “nueva” Cyrus sobre el escenario en la que se promete espectacular gira de Bangerz Tour, salvo por el hecho de que la Rockstar incluirá guitarras eléctricas a chorro en sus Conciertos. También cantó sus éxitos Wrecking Ball (probablemente una de las mejores canciones de 2013) y I Adore you (single que yo hubiera sustituido por SMS, 4×4 o Fu)

Para darnos una lección de que una artista no es sólo buena voz o amplios registros, que el verdadero talento es innato y que el corazón está para algo, Miley apagó las luces y se quedó a solas con un piano, su voz, ¡y un chelo! para convertir su canción Drive en uno de los momentos más conmovedores de la noche. Hay pocas dudas de que es este el rincón más personal y autobiográfico del Album, sentimiento compartido por la mayoría de smilers, lo que se traduce en un espacio de comunicón personal entre la artista y sus fans.

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Tras unas actuaciones dibujadas con esa perfección disfrazada de espontánea improvisación tan propia de Miley (y acentuada en su última etapa), aparcado el negro sonido creado por Mike Will Made It para Bangerz, quedó para el final la guinda mediática: Madonna salió al escenario a demostrar que como ya hizo Britney Spears (SMS), la cesión del trono a la nueva Reina del Pop se hace amigablemente y sin rencores. Entremezclaron hábilmente canciones de ambas, y vestidas de vaqueritas, hicieron guiños al videoclip vaquero de Madonna, al bailecillo Hoedown Throwdown de Hannah Montana The Movie, a su madrina Dolly Parton, e incluso a la vaquerita pelirroja de Toy Story 2.

Como Madonna en las últimas décadas, Miley Ray Cyrus está demostrando que tras esa falsa apariencia de locuela, dirige de manera muy inteligente sus actuaciones y su carrera, que no es un bonito títere teledirigido como Rihanna, o un juguete roto como Bieber, y que pese a su actual condición de Reina del Pop, es INCASILLABLE: puede hacerse respetar en el mundo de los raperos, puede destronar a Taylor Swift en cuanto quiera hacer un disco Country y esa Rockstar que lleva dentro sorprenderá a muchos cuando decida (que lo hará) practicar Rock en serio. El Boss ya es fan de ella.